El “Ictus” o Accidente Cerebrovascular Agudo (ACVA) es un proceso súbito debido a una alteración circulatoria cerebral que da lugar a una falta de oxígeno en algún área del cerebro. Se puede presentar de dos formas diferentes: ictus hemorrágico o ictus isquémico. En el primer caso se produce por la rotura de un vaso sanguíneo y, en el segundo, por la obstrucción de un vaso debido a un trombo. 

Podríamos decir que el ictus es la principal causa de Daño Cerebral Aquirido (DCA) y afecta a 1 de cada 4 personas y resulta ser la a 3ª causa de muerte en el mundo y la 1ª causa de mortalidad en mujeres en nuestro país.

Los síntomas de alerta del Ictus son:
• Pérdida de fuerza o torpeza en la mitad del cuerpo.
• Acorchamiento en la mitad del cuerpo.
• Dificultad para hablar, entender o para que le entiendan.
• Alteraciones visuales
• Desorientación o confusión.
• Pérdida de equilibrio, mareo o inestabilidad repentina.
• Dolor de cabeza y/o tendencia al sueño acompañado de alguno de los síntomas previo.

 

Desde Neuroal queremos recordar la importancia de recibir un tratamiento precoz  y especializado para  minimizar los déficit, potenciar las capacidades preservadas, y proporcionar estrategias eficaces para alcanzar la máxima funcionalidad del paciente mejorando su calidad de vida y  la de sus familiares. 

 

 

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